Estos son algunos de los pasos que se pueden dar para favorecer el decrecimiento, y con él, un futuro saludable:
- Volver a la producción material de los años sesenta-setenta, con una huella ecológica igual o inferior a un planeta .
- Internalizar los costes del transporte evitando desplazamientos exagerados de mercancías.
- Relocalizar las actividades y favorecer la producción local, acercándola al consumidor.
- Promover una agricultura local sana y ecológica sin pesticidas ni fertilizantes, y la soberanía alimentaria.
- Reducir el despilfarro energético y suprimir gradualmente el uso de combustibles fósiles.
- Suprimir la publicidad, por el despilfarro material que supone y su incitación al consumismo.
- Replantear y reorientar la investigación y la tecnología, para que satisfagan las auténticas necesidades de las personas.
- Adoptar un estilo de vida más sencillo que reduzca nuestra adicción al consumo.